El sin sentido con mucho sentido. Gilbert Garcin

Fri, 29/05/2020 - 21:17

Hace poco más de un mes, el 20 de Abril de 2020 moría uno de los grandes fotógrafos de las últimas tres décadas. Gilbert Garcin tenía 92 años y su carrera artística comenzó cuando le llegó la jubilación del trabajo al que había dedicado toda su vida, un pequeño negocio de lámparas en Marsella. Contaba con 65 años y toda una nueva vida por delante…, la de la fotografía.

Autor colaborador: Maira Herrero, 

Maira

 

 

 

 

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Hace poco más de un mes, el 20 de Abril de 2020 moría uno de los grandes fotógrafos de las últimas tres décadas. Gilbert Garcin tenía 92 años y su carrera artística comenzó cuando le llegó la jubilación del trabajo al que había dedicado toda su vida, un pequeño negocio de lámparas en Marsella. Contaba con 65 años y toda una nueva vida por delante…, la de la fotografía. El punto de arranque fue el curso al que se apuntó en el Festival Les Rencontres d’Arles de 1995. A partir de aquí, ya nada sería igual para este artista novel sexagenario. El recién inaugurado Salón de París Photo de 1998 le brindó la oportunidad para que su obra se conociera en el ámbito internacional y le llevara en poco tiempo al Olimpo de la fotografía.

 

 Gilbert Garbin

 

A través de sus imágenes vemos un mundo nuevo, donde la sencillez y la complejidad caminan de la mano, creando nuevas realidades y convirtiendo lo absurdo en cotidiano. Su forma de mirar transforma los objetos en algo distinto, los coloca al otro lado del espejo. Posiblemente esto sea lo que le unió, según el mismo reconoce, al cineasta Jacques Tati y al pintor belga René Magritte. Igual que ellos, Garcin nos enseña a ver un mundo nuevo entre lo visible y lo invisible, lo real y lo imaginado, en el límite entre lo consciente y el inconsciente. El fotomontaje o fotos escenificadas, como él las llamaba, son el soporte ideal para crear esas imágenes misteriosas llenas de sorpresa que recorre toda su obra, capaces de decir lo indecible. Le costaba mucho titular sus fotos, él mismo a menudo no encontraba explicación a sus propias creaciones. Estoy segura de que André Breton se habría quedado fascinado con las composiciones que Garcin creó y captó con su cámara analógica. Esos inventos ópticos que no pierden nunca ingenuidad y humor, y donde todo es falso y real al mismo tiempo. Sus fotos también tienen algo metafísico, esas representaciones geométricas que se entrelazan con la figura humana en busca de un cambio de relación y significado para construir nuevas asociaciones.

 

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Detrás de cada instantánea hay un trabajo artesanal de muchas horas estudio, entre 20 y 30 horas dedicaba a cada una de sus recreaciones. Sobre la mesa de su modesto taller de Ciotat, montaba los distintos escenarios, unas veces eran cielos sacados de pintores del siglo XIX, otros pequeñas superficies de arena o composiciones lineales inspirados en dibujos de Paul Klee, o incluso fotogramas de película antiguas sobre los que iba superponiendo su imagen colocada en un soporte. Cuando el espectador se aproxima a cualquiera de sus fotos descubre el juego de escala, las imperfecciones y la naturalidad y singularidad que encierra cada una de ellas.

Su trabajo es tan personal que él mismo es el modelo de sus fotos, él funciona como parte de su creación, él es el actor que representa el papel principal y que maneja a su antojo, según cada circunstancia. Garcin dijo: no soy yo, quizá sea un doble, pero esencialmente hay que verlo como un personaje.

 

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La Perseverancia

 

Sus primeras apariciones fueron con un sombrero que pronto lo abandonó para presentarse con el abrigo heredado de su suegro, una joya familiar, que mantuvo como seña de identidad hasta el final de su carrera. En ocasiones incluye a su mujer como complemento necesario para contar algunas de sus historias.

 

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Parece que las únicas referencias reales que marcaron su obra se encuentran en las películas de los años 20 y 30 del siglo XX. Su abuelo, Auguste Garcin regentó un pequeño cine, El Eden, donde en la década de 1890 se proyectaron las películas de los Hermanos Lumiére y donde el se empapó del cine de Buster Keaton y de Charlot.

El profundo sentido de soledad y de atemporalidad que recorren toda su obra le convierte en un autor de una gran intuición y sensibilidad, consciente del mundo inquietante que nos ha tocado vivir. Siempre dejando abierta la interpretación a cada observador. Transmitir sin imponer.

Un artista atípico, un artesano moderno, que construye con sencillez y con una poética desbordante una unidad discontinua que le convierten en un genio. Sencillamente, emocionante.

 

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Gilbert Garcin Photography

 

De la mano del fotógrafo José Ferrero el Centro Niemeyer de Avilés presentó en la primavera de 2017, la muestra “Las utopías de Gilbert Garcin”, con mas de 80 obras del fotógrafo francés.

 

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¿Qué le cantan las sirenas a Ulises?

Thu, 21/05/2020 - 17:02

En el canto XII de la Odisea la diosa Circe acoge a Ulises y a sus hombres tras su vuelta del Hades y después de festejarlos generosamente les advierte de los peligros que tendrán que arrastrar en sus próximas singladuras camino de Ítaca, la primera de ellas la Isla de las Sirenas, "Tendréis que pasar cerca de las sirenas que encantan a cuantos hombres se les acercan. ¡Loco será quién se detenga a escuchar sus cánticos pues nunca festejaran su mujer y sus hijos su regreso al hogar!. Las sirenas les encantarán con sus frescas voces. Pasa sin detenerte después de taponar con blanda cera las orejas de tus compañeros, ¡qué ni uno solo las oiga!. Tu solo podrás oírlas si quieres , pero con los pies y las manos atados y en pie sobre la carlinga , hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción".

Autor colaborador: José Carnicero Ortiz de Solórzano,
Arquitecto

Jose Carnicero 

 

 

 

 

Las sirenas y Ulises

 

En el canto XII de la Odisea la diosa Circe acoge a Ulises y a sus hombres tras su vuelta del Hades y después de festejarlos generosamente les advierte de los peligros que tendrán que arrastrar en sus próximas singladuras camino de Ítaca, la primera de ellas la Isla de las Sirenas, "Tendréis que pasar cerca de las sirenas que encantan a cuantos hombres se les acercan. ¡Loco será quién se detenga a escuchar sus cánticos pues nunca festejaran su mujer y sus hijos su regreso al hogar!. Las sirenas les encantarán con sus frescas voces. Pasa sin detenerte después de taponar con blanda cera las orejas de tus compañeros, ¡qué ni uno solo las oiga!. Tu solo podrás oírlas si quieres , pero con los pies y las manos atados y en pie sobre la carlinga , hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción".

Odiseo y su gente se hacen a la mar y al acercarse a la Isla de las Sirenas y su florido prado, obedeciendo el consejo de la diosa y tras untar cera recién derretida en el oído de sus compañeros, ordena que estos le aten de pies y manos al firme mástil. Al notar las Sirenas la presencia de la embarcación entonan su sonoro canto preludiado con tentadoras palabras, " …Detén tu nave y ven a escuchar nuestras voces. Después de deleitarse con ellas quienes las escucharon se van alegres conociendo muchas cosas que ignoraban, … sabemos cuanto sucede sobre la tierra fecunda".

Es el propio Ulises, en su relato a Alcínoo, quien habla de cómo fue el encuentro, "Entonces mi corazón deseo escucharlas y ordené a mis compañeros que me soltaran haciéndoles señas con  mis cejas , pero ellos se echaron hacia delante y remaban, y luego se levantaron Perimedes y Euríloco y me ataron con más cuerdas, apretándome todavía más".  

 

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Nada más nos cuenta Homero de este fascinante cruce, qué naturaleza era la del irresistible canto, cómo su música y de qué hablaban las sonoras voces, pero la sola imagen de ese canto que podría haber lanzado a la muerte -advertida con antelación por Circe- al fecundísimo en ingenio, al astuto Ulises si no se hubieran mantenido firmes sus compañeros en la orden dada por éste con antelación, no ha dejado de fecundar nuestra imaginación.  

¿Qué palabras tienen la fuerza de alumbrar el mundo con un destello tal que vivir a continuación se hace innecesario, o es tal vez determinado ritmo, una sonoridad en concreto lo que tiene la capacidad de despertar en nosotros el deseo de disolvernos en la nada y abandonar los proyectos y esperanzas que hasta entonces sustentaban nuestros días?. Porque si el fundamento del canto de las sirenas fuera la  verdad,  ¿sería ésta entonces en esencia una asimilación al caos, un más allá del principio de individuación?.

Cuenta Calímaco que tras leer Fedón, el diálogo platónico sobre el alma, Cleómbroto de Ambracia se arrojó desde altas murallas al Hades ansioso por morir para empezar a vivir en la inmortalidad que Sócrates prometía a sus amigos. Podría haber sido entonces esta promesa la que incitó a Ulises a arrojarse en los brazos de la certera muerte, pero más me tienta pensar, tal y como Heidegger dejó dicho en una de sus lecciones sobre Nietzsche, que el viviente se asoma al conocimiento esencial no como si este flotara por encima de la vida y al cual se pudiera ocasionalmente echar un vistazo o dejar de hacerlo, sino que su contemplación sustenta ya la vida en el único modo que le es adecuado, más allá de sí y volviéndose el mismo regla y esquema.

De acuerdo con esto, las sirenas estarían en su canto transmitiendo éste conocimiento esencial en la certeza de que ningún hombre podría, ocasionalmente, echar un vistazo o dejar de hacerlo, sino que su escucha les religaría en sus vidas como orden irrebatible, único modo adecuado.

Aunque bondad, verdad y belleza forman la triada que sustenta el conocimiento en el ámbito metafísico occidental, cada vez que me viene a la memoria la imagen de Odiseo encadenado al mástil y forcejeando por lanzarse al mar no puedo dejar de pensar que de lo que en esencia aquel canto hablaba era de amor, ese hijo de  Poros y Penia -la abundancia y la pobreza- que con sus palabras y tal vez por un instante nos restituyen de la original fragmentación y hacen con ello  ya innecesario seguir viviendo. 

 

 

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Paul Klee -Angelus Novus- Walter Benjamin

Tue, 12/05/2020 - 21:52

Dos vidas paralelas en el tiempo, dos formas de entender el mundo cercanas y un “papel” que unió para siempre a dos grandes creadores de la primera mitad del siglo XX. Me estoy refiriendo, a Paul Klee (1879-1940), a Walter Benjamín (1892-1940) y a esa pequeña obra de apenas 32x24 cms, titulada Angelus Novus, realizada en 1920.

Autor colaborador: Maira Herrero, 

Maira

 

 

 

 

Paul Klee

Angelus Novus

 

"Desde tiempos de Homero los grandes relatos han seguido las huellas de las grandes guerras, y los grandes narradores han emergido de ciudades destruidas y paisajes devastados". H. Arendt

Dos vidas paralelas en el tiempo, dos formas de entender el mundo cercanas y un “papel” que unió para siempre a dos grandes creadores de la primera mitad del siglo XX. Me estoy refiriendo, a Paul Klee (1879-1940), a Walter Benjamín (1892-1940) y a esa pequeña obra de apenas 32x24 cms, titulada Angelus Novus, realizada en 1920.

Durante una visita a Munich en junio de 1921, Walter Benjamin, acompañado de su gran amigo Gerschom Scholem, visitó la galería de Hans Goltz en la Odeonplatz para comprar el Angelus Novus, aquel cuadro que tanto le había impresionado un año antes en Berlín. 

 

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Klee llevaba tiempo buscando nuevos métodos de representar la realidad y nuevas posibilidades formales. En sus Confesiones Creativas, fechadas en 1920, comienza diciendo: "El arte no reproduce lo visible, sino hace lo visible". La naturaleza de la gráfica conduce fácilmente- y con razón- a la abstracción. Lo esquemático y fantasioso del carácter imaginario viene dado y se manifiesta al mismo tiempo con gran precisión.

Para Klee la forma se convirtió en el elemento generador que surge de manera natural y directa desde la imaginación para dar rienda suelta a una nueva libertad creadora que busca la expresividad y la inmediatez. Lo formal debe confundirse con la concepción del mundo (1916). La naturaleza crea a través del artista.

Los ángeles son una forma de expresión directa, próximos a una naturaleza sin corromper, en un intento de compensar el mundo del progreso y de la tecnología con el mundo del espíritu, del que luego hablara Benjamin. Constituyen un recurso simbólico para plasmar la indignación que sentía por todo lo que estaba ocurriendo en unos años llenos de incertidumbre y donde las certezas habían perdido su valor. Necesitaba fantasear y los ángeles eran un vehículo para ir más allá de una realidad demasiado prosaica. "Para sacarme a mí mismo de entre las ruinas, tendría que volar. Y volé. En ese mundo destrozado ya sólo vivo en el recuerdo, así como a veces se piensa en algo pasado. Por eso soy abstracto con recuerdos" (1915). Las mismas ruinas que más tarde se amontonaran sobre los pies del ángel de la historia.

“Cuanto más terrible se hace este mundo, como ocurre ahora, tanto más abstracto se hace el arte” (1915). Ese año murió su amigo y compañero Franz Marc en el frente de Verdun. Klee y Benjamin compartieron un mundo convulso que marcó su vida y su trabajo. Ambos buscaban el camino para dar forma a su pensamiento. Para klee lo que percibimos es una proposición, una posibilidad, la verdad autentica está en el fondo, por lo pronto invisible (1916). Para Benjamin la verdad está en las representaciones más insignificantes de la realidad.

“Algo nuevo se anuncia, lo diabólico se mezcla en simultaneidad con lo celeste, el dualismo no será tratado como tal, sino en su unidad complementaria. Ya existe la convicción. Lo diabólico ya vuelve a asomarse aquí y allá, y no es posible reprimirlo. Pues la verdad exige la presencia de todos los elementos en conjunto.” (10 de junio 1916). De nuevo la imagen del ángel se nos aparece.

Benjamin hace su propio relato interpretativo del cuadro de Klee, sin corromper un ápice las intenciones del artista sobre las imágenes de esos ángeles contemporáneos que tanto le interesaron y donde caben tantas ideas.

La imagen del Angelus Novus se convirtió en una obsesión recurrente del pensamiento de Benjamin. Siempre ocupó un lugar destacado en su estudio y parece que lo colocó junto a una reproducción del retablo de Isenheim del pintor alemán Mathias Grünewald, obra de un tremendo dramatismo que deja al desnudo la miseria humana. ¿encontró algún paralelismo entre ambas imágenes?

 

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La crucifixión. Tabla central del Retablo de Isenheim. Matthias Grünewald. Museo de Unterlinden, Colmar, Francia

 

El Angelus Novus, tiene la cabeza cubierta por un llamativo pelo rizado y es desproporcionada en relación con el tamaño del cuerpo, los pies son como los de un pájaro y las alas están unidas a las manos. El cuerpo esconde un péndulo dentro de una torre, ese elemento armónico y silencioso que marca el movimiento y el tiempo y que tanto le interesó a Klee y que tanto atormentó a Benjamin. Los ojos muy abiertos y enormes fijan la mirada más allá de nuestra vista. La boca entreabierta, parece que va a decir algo. El Angelus Novus trae un mensaje y espera la respuesta a través de sus enormes orejas. Todo parece encajar para Benjamin, es el Ángel de la Historia. Las cosas se le revelan en su significado secreto.

Hay un cuadro de Paul Klee llamado Angelus Novus. En este cuadro se representa a un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Los ojos se le ven desorbitados, tiene la boca abiertas y además las alas desplegadas. Pues este aspecto deberá tener el ángel de la historia. Él ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies. Bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas ante él va creciendo hasta el cielo. Lo que llamamos progreso es justamente esta tempestad.

Este es el texto completo de la tesis IX del ensayo Sobre el concepto de Historia. Las XVIII tesis que lo componen son una reflexión sobre la idea del progreso y sus consecuencias dentro del concepto de historia, pieza angular del pensamiento de Walter Benjamín, donde cuestiona el tiempo de la modernidad y la idea de progreso en él sustentada, a través de esa capacidad de dar forma material a lo invisible. Escrito durante sus últimos meses en Paris, en vísperas de la ocupación alemana y concluido días antes de abandonar la ciudad, a un exilio fallido. Su plan era atravesar España, camino de Lisboa para embarcarse rumbo a Estados Unidos donde le esperaban sus amigos, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno y el Instituto de Estudios Sociales.

Preocupado por un futuro demasiado incierto, antes de abandonar la capital francesa, confió a su amigo George Bataille, una maleta con sus posesiones más preciadas, el dibujo del Angelus Novus y sus últimos escritos, entre los que se encontraba el manuscrito de Las Tesis sobre la Filosofía de la historia, con el encargo de que si algo le pasaba se lo hiciese llegar a Theodor W. Adorno. El ensayo lo publicó Adorno en un numero especial del Instituto de Estudios Sociales en 1942, gracias a la copia que Benjamin había entregado a Hanna Arendt y que ella, con muchas reticencias, entregó a Adorno. El cuadro terminó en manos de Gerschom Scholem, por expreso deseo de Benjamin. El libro de Scholem, Las corrientes fundamentales de la mística judía había sido una inspiración fundamental para sus trabajo. Actualmente forma parte de la colección del Museo de Jerusalén.

El Angelus Novus en una representación excepcional del valor del movimiento en el devenir y de la importancia de la mirada al pasado para construir el futuro. La distancia histórica ha aumentado su poder y ha decidido su inmortalidad.

 

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 Walter Benjamín y Paul Klee 

 

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Pablo Picasso: Biografía, obras y exposiciones

Tue, 31/03/2020 - 13:55

Pablo Picasso es, sin lugar a dudas, uno de los artistas plásticos más famosos del mundo. Su obra trasciende todo tipo de fronteras y de clasificaciones; tan vasta y diversificada como única, supuso un antes y un después en la producción artística a nivel mundial. Polémico, controvertido, con un talento sin límites y una insaciable necesidad de crear, su frase más conocida refleja fielmente su personalidad: “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

 

El artista más influyente de la Historia contemporánea

 

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“La línea del destino. Pablo Picasso en Vallauris”, 1952. Fotografía de Robert Doisneau.En bcn.cat/museupicasso/es

 

Pablo Picasso es, sin lugar a dudas, uno de los artistas plásticos más famosos del mundo. Su obra trasciende todo tipo de fronteras y de clasificaciones; tan vasta y diversificada como única, supuso un antes y un después en la producción artística a nivel mundial. Polémico, controvertido, con un talento sin límites y una insaciable necesidad de crear, su frase más conocida refleja fielmente su personalidad: “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. El arte de Picasso es multiforme y cambiante; el artista se nutrió del pasado y del presente para crear sus obras, anticipando lo que vendría años e incluso décadas después. Porque el arte contemporáneo jamás sería lo que hoy es sin la influencia de Pablo Picasso: un artista que pasó por su época como un tren sin frenos, arrollando las fronteras del arte del siglo XX y abriendo nuevos e insospechados caminos creativos.

 

El despertar del talento: los primeros años 

Pablo Ruiz Picasso nace en Málaga en 1881. Según Pierre Cabanne, uno de sus biógrafos, fue un niño independiente y con carácter. Cuando tan solo cuenta con dos años de edad, se traslada con su familia a la casa de su abuela materna, donde también residen dos de las tías del niño. Durante su infancia, la presencia femenina fue una constante; en muchas ocasiones, Picasso fue el centro de atención. En su libro “Mi vida con Picasso” Françoise Gilot, una de sus parejas, citaba estas palabras del artista: “Cuando yo era niño, mi madre me decía: ‘Si llegas a ser soldado, serás general. Si cuando seas mayor eres monje, llegarás a ser Papa’. Pero en lugar de todo eso fui pintor y terminé siendo Picasso”. Su padre, José Ruiz y Blasco, era pintor y trabajaba como ayudante de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Málaga. También era Conservador del Museo Municipal. Su influencia fue determinante para encauzar la carrera del niño hacia el arte; de hecho, fue el primer profesor que tuvo el futuro artista durante su infancia y su juventud.

 

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“Ciencia y caridad", 1897. Museo Picasso de Barcelona. En wikiart.org

 

Pablo Picasso demostró desde el principio su talento para el dibujo y la pintura. Hoy se conserva una obra suya pintada a los seis años, El pequeño picador amarillo, en donde ya se vislumbra su dominio de los volúmenes y el color, así como la originalidad de su punto de vista y su planteamiento de las escenas. Durante la adolescencia empieza a pintar obras realistas de magnífica factura como La primera comunión, donde aparece su hermana Lola, o Ciencia y Caridad (1897), un impresionante interior que parece prefigurar su siguiente etapa, el Periodo Azul. En los años siguientes Picasso se matriculará en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Sin embargo, sus biógrafos coinciden en señalar que el artista acudía rara vez a las clases; en su lugar, pasaba la mayor parte del tiempo en el Museo del Prado analizando la obra de maestros como Zurbarán, Velázquez, Goya o El Greco.

 

París, suicidio y precariedad. La Etapa Azul

En 1900, la pintura de Pablo Picasso ya ha experimentado una evolución sorprendente que le hace destacar por encima de la mayoría de sus coetáneos. Sin embargo, el reconocimiento de su talento y de su arte todavía estaría por llegar. Los inicios del siglo XX son años de precariedad para el artista, que por entonces vive en Barcelona y frecuenta el café Els quatre cats. El establecimiento reunía por entonces a los intelectuales y artistas más vanguardistas de la ciudad; es precisamente en este local donde organiza la primera exposición de sus obras. El año siguiente viaja a París y queda deslumbrado por el Museo del Louvre y el Museo de Luxemburgo, así como por la obra de Toulouse-Lautrec o Degas, entre otros. Ese mismo año tiene lugar su primera exposición en la capital francesa; en los tres siguientes crea las obras pertenecientes a la Etapa Azul.

 

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"La habitación azul”, 1901. Colección Phillips. En Wikipedia

 

El imaginario picassiano de este periodo se decanta por figuras estilizadas y delgadas, con una clara influencia de artistas como El Greco. Los tonos son fríos, especialmente azules y verdes en distintas gradaciones. Se puede percibir la influencia de pintores como Gaugin en los duros recortes y perfiles de las zonas de color, así como la temática social que también se refleja en las pinturas de Manet o Tolouse-Lautrec. En 1901 se suicida Carlos Casagemas, artista de talento e íntimo amigo de Picasso (de quien se había distanciado tras una discusión). Aunque el pintor no estaba presente en el momento del suicidio, le afecta profundamente. Como él mismo comentaría más adelante: “empecé a pintar en azul cuando me enteré de la muerte de mi amigo”. Fueron años difíciles para Picasso, cuya sensibilidad hacia los más débiles y sus propias dificultades para vender su obra hacen que se encuentre inmerso en una época oscura, sombreada por la depresión, que queda reflejada en sus trabajos.

 

La Etapa Rosa: primeros pasos hacia la abstracción

En el año 1904, el siempre cambiante arte de Pablo Picasso experimenta una transformación progresiva que lleva a sus pinturas a adquirir nuevas tonalidades. De los tonos fríos y sombríos de su periodo anterior, las imágenes pasan a adquirir matices rosados, rojizos y anaranjados, cálidos y mucho más “confortables”. Es la Etapa Rosa de la pintura de Picasso, que abarca los años entre 1904 y 1906 (coincidiendo con su relación con Fernande Olivier, considerada una de las personas que más influyó en la evolución de su pintura). Los años de depresión parecen haber quedado atrás: el imaginario del artista se puebla de familias y troupes de artistas circenses, así como de personajes sacados de la Comedia del Arte italiana. Estas referencias llegan para quedarse: Picasso volverá a esta temática de forma recurrente a lo largo de su vida.  

 

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"Familia de saltimbanquis”, 1905. National Gallery of Art, Washington DC. En Wikipedia

 

Aunque las obras de la Etapa Rosa parecen abandonar el espíritu sombrío de los años anteriores, los personajes siguen mostrando actitudes melancólicas e introspectivas. Sin embargo, este periodo supone una importantísima evolución en el arte de Picasso: las imágenes ya no se centran en el tema reflejado, sino que el tema empieza a ser un mero vehículo para el desarrollo de la pintura en sí. El estilo único del artista empieza a cobrar vida propia; formas y volúmenes de color empiezan a fluir, en pos de una esencia mucho más abstracta. Si bien el realismo sigue muy presente en esta etapa (sobre todo en rostros y detalles), las zonas de color casi planas, la línea negra que subraya los volúmenes y los fondos difuminados de las obras avanzan muchas de las claves del arte abstracto y el cubismo que vendrían décadas después.

 

El arte africano y el Cubismo Analítico/Sintético

 

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“Les demoiselles d’Avignon”, 1907. Museum of Modern Art, NY. En Wikipedia.

 

El arte africano, y muy especialmente las máscaras talladas y decoradas procedentes del continente, ejercieron una enorme influencia sobre muchos artistas de vanguardia de la primera mitad del siglo XX. Las expediciones que se realizaban a distintos puntos del planeta, y muy especialmente a las regiones más apartadas de África, propiciaron el interés de la sociedad occidental por el arte y la cultura de las regiones más remotas. Pablo Picasso descubre estas máscaras en casa de su amigo Henri Matisse, y muy especialmente en una exposición organizada en el Palais de Trocadero de París. El interés que despiertan en él es equivalente al que entonces generaban en otros países y movimientos, como el Dadá en Zúrich y Berlín o el expresionismo alemán de Die Brücke (El puente). Entre los años 1907 y 1909 Picasso crea una serie de obras influenciadas por los rasgos duros y marcados de estas máscaras. Es la época de Les demoiselles d’Avginon (1907), una de las pinturas más importantes de la trayectoria del artista y uno de los puntos de inflexión clave de su transición hacia el cubismo.

 

Pablo Picasso 1912 Les oiseaux morts Los pájaros muertos oil on canvas 46 x 65 cm Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

"Les oiseaux morts", 1912. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En Wikipedia

 

En realidad, esta etapa está fuertemente unida a la del cubismo analítico. Son muchos los expertos que las consideran un solo periodo, aunque también hay numerosos investigadores que establecen una separación a partir del año 1909. De hecho, en 1907 Pablo Picasso y su amigo y colega Georges Braque empiezan a trabajar para asentar las bases del cubismo, del que serían generadores y máximos exponentes junto con artistas como Juan Gris. En esta etapa sus obras se visten de colores neutros, grises y tierras. Por primera vez, ambos empiezan a incorporan a sus lienzzos una técnica fundamental: el collage, muchas veces pictórico (periódicos, trozos de madera y otros materiales, pintados en imitación a los auténticos).  

  

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“Arlequin”, 1917. Museum of Modern Art, NY. En moma.org

 

Los años transcurridos entre 1912 y 1919 implican una constante evolución en las obras cubistas de Pablo Picasso. Lejos de asentarse en un estilo y un movimiento que le garantizaba éxito y reconocimiento, el artista sigue investigando y alterando las imágenes de sus lienzos. Las obras continúan incluyendo la técnica del collage y empiezan a reflejar la figura humana: el tema del arlequín vuelve a aparecer, mientras que las sucesivas parejas del artista posan para modelos en distintas obras (Mujer con guitarra, 1911). En esa época son muchos los artistas que dejan su trabajo para luchar en el frente, durante la I Guerra Mundial. Él, por el contrario, permanece en su estudio y no abandona su producción.

 

 Del Neoclasicismo al Guernica

 

Pablo Picasso 1921 Nu assis sessuyant le pied Seated Nude Drying her Foot pastel 66 x 50.8 cm Berggruen Museum

"Un assis s’essuyant le pied", 1921. Berggruen Museum. En Wikipedia

 

La obra de Picasso es viva, cambiante y siempre evolutiva. Sin encasillarse jamás en un estilo (una actitud abrazada por muchos de sus colegas), nunca dudó en recabar inspiración de todos los movimientos, escuelas y tendencias que le rodeaban o le precedían. Tras acercase a la abstracción a través del cubismo, finalizada la I Guerra Mundial Picasso empieza a crear obras de inspiración claramente neoclásica. Son imágenes figurativas donde la presencia humana es poderosa, con volúmenes marcados y potentes juegos de luces y sombras. Aunque estas obras parecen significar un paso atrás en la evolución de su arte, no es así; la influencia surrealista provoca un nuevo acercamiento al primitivismo por parte de Picasso, que realiza piezas tan trasgresoras como Les trois danseuses (Las tres bailarinas, 1925). 

  

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"Guernica", 1937. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En Museoreinasofia.es

  

En 1927 Picasso conoce y se enamora de la adolescente Marie-Therese Walter, quien será la modelo de una de sus series de grabados más conocida: la Suite Vollard, finalizada en 1937. La colección está formada por un centenar de piezas de inspiración neoclásica en las que aparece por primera vez una de las figuras más icónicas del artista, el Minotauro. A continuación, Picasso regresa a la inspiración primitiva, cubista (e incluso expresionista) para pintar la que es probablemente la más famosa de sus obras: Guernica (1937), una poderosa denuncia de los horrores de la guerra inspirada en el ataque a la localidad vasca por parte de bombarderos alemanes e italianos, durante la Guerra Civil española.

 

Las tres últimas décadas: de 1940 a 1973

 

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"Cabeza de toro", 1942. Museo Picasso de Málaga. En museopicassomalaga.org

 

Durante la II Guerra Mundial, Pablo Picasso permanece en un París ocupado por la Alemania nazi. Su producción sigue siendo constante, y a la pintura, la escultura y el grabado se le suman la poesía y la dramaturgia (escribió dos obras teatrales). Tras la liberación de la capital francesa en 1944 el artista se centra en la escultura: una disciplina en la que comienza trabajando la alianza entre objetos, en la línea del concepto ready made iniciado por Marcel Duchamp. Esta investigación da como fruto obras como Cabeza de Toro (1952), y más adelante, La Cabra (1950). El original de yeso de esta escultura esconde distintos objetos de desecho recuperados de un vertedero: las ubres del animal son jarrones de terracota; el vientre, una cesta de mimbre; el lomo, la hoja de una palmera… Posteriormente el artista encargaría su fundición en bronce, en la cual los objetos quedan perfectamente integrados.

 

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"La cabra", 1950. Museum of Modern Art, NY. En slobidka.com

 

Al tiempo que trabaja en su producción escultórica, Picasso no abandona la pintura. Su admiración por el trabajo de Velázquez, uno de los artistas que más estudió durante sus visitas de juventud al Museo del Prado, da lugar a la serie Las Meninas (1957): un total de cincuenta y ocho lienzos que analizan, recrean y diversifican el original. La suite incluye también nueve obras que reflejan un palomar y un retrato de Jacqueline Roque (con quien se casó en 1961), realizado posteriormente. La idea del artista no era copiar o remedar a Velázquez, sino investigar las posibilidades de la obra original vista por otros ojos. Acerca de esta serie, Picasso declaró: “Si alguien se pusiese a copiar Las Meninas, totalmente con buena fe, al llegar a cierto punto y si el que las copiara fuera yo, diría: ¿Y si pusiera esta un poquito más a la derecha o a la izquierda? Yo probaría de hacerlo a mi manera, olvidándome de Velázquez”. 

  

 PabloPicasso Meninas

Las Meninas (serie) 1957). Museo Picasso de Barcelona. En Wikipedia

 

Durante los últimos años de su vida, Picasso se inspira en su esposa Jacqueline Roque para realizar más de setenta retratos. La producción del artista en su última etapa mezcla y combina todos los estilos desarrollados a lo largo de su vida. Es una producción compulsiva que se traduce en un constante flujo de creatividad, y que en algunos casos llega a avanzar algunas de las tendencias que llegarían tras su muerte en 1973. A día de hoy, la influencia de su trayectoria artística se refleja en todos los órdenes y las disciplinas del arte actual: desde la pintura a la escultura hasta la arquitectura, la instalación y la creación multimedia.

 

Exposiciones

Picasso (2008)

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Esta exposición, organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid en colaboración con el Museo Picasso de París, reunió más de cuatrocientas piezas realizadas por Pablo Picasso. La muestra fue entonces una oportunidad única para admirar un cuerpo de obra de un tamaño realmente espectacular, formada en su mayor parte por los “picassos de Picasso”, es decir, las piezas de las que el artista nunca quiso desprenderse. Con el Guernica como protagonista y centro de atención, la exposición se concibió en cuatro secciones estructuradas de forma cronológica que abarcan la obra de Picasso desde sus 14 años hasta el año 1972, previo a su fallecimiento.

 

Esculturas de Picasso (2015)

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En el año 2015, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) organizó la exposición Picasso Sculpture alrededor de esta faceta creativa del artista malagueño. Picasso realizó cientos de obras tridimensionales en técnicas que iban desde el object trouvé hasta la cerámica. La muestra reunió más de un centenar de piezas realizadas durante toda la vida del artista, haciendo especial hincapié en la utilización de los materiales y el desarrollo de sus procesos.

 

Retratos de Picasso (2016)

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El retrato y el autorretrato fueron géneros pictóricos que Pablo Picasso exploró en numerosas ocasiones. Desde los primeros intentos realizados en su adolescencia, con el protagonismo de su madre y de otros miembros de su familia (incluido él mismo) hasta sus famosos retratos de Jacqueline, pintados en los últimos años de su vida, la evolución de los mismos refleja claramente la propia de la pintura de Picasso. La National Gallery de Londres reunió un importante número de obras de este tipo, realizada con distintas técnicas: dibujo, pintura, escultura y grabado.

 

Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica (2017)

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El Guernica es una de las obras pictóricas más famosas del mundo. En 2017, el Museo Centro de Arte Reina Sofía (a cuya colección pertenece) organizó una exposición sobre la gestación, el desarrollo y la influencia de esta pieza articulada en torno a ella. Durante la década anterior a su realización, Pablo Picasso desarrolló un cuerpo de obra impregnado de una visión desolada y extraña sobre la humanidad. El sufrimiento de seres humanos y animales presente en el impactante escenario del cuadro se refleja en los bocetos y en otras de las pinturas del artista, que formaron parte de la muestra.

 

Picasso y el museo (2018)

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A pesar de que el título de esta exposición hablaba sobre la relación de Picasso y las instituciones museísticas, la muestra no se realizó en un museo sino en el Círculo de Bellas Artes de Madrid; concretamente, en las salas Picasso y Goya. La selección de obras permitió a los visitantes descubrir la influencia de los grandes maestros de los mejores museos del mundo (con especial atención al Museo del Prado, un lugar de referencia para el artista malagueño y la influencia más importante durante su juventud).

 

Calder-Picasso (2018)

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El diálogo entre obras de artistas es siempre enriquecedor y ayuda a descubrir matices imposibles de detectar en solitario. Para generar esta interacción, el Museo Picasso de Málaga organizó una exposición a finales del 2019 y principios del 2020 con obras de Alexander Calder y Pablo Picasso. Los nietos de ambos artistas, Alexander S. C. Rower (Presidente de Calder Foundation) y Bernard Ruiz-Picasso (Copresidente de FABA), participaron en la puesta en marcha de la muestra.

 

Libros

"Picasso: una biografía. 1881-1906". John Richardson, 1995

El gran interés de esta biografía de Pablo Picasso, publicada en 1995, no solo está en la calidad de la escritura de Richardson. La relación de amistad que mantuvo con el artista tiene mucho que ver con el acceso que su viuda, Jacqueline, le dio a sus papeles privados y sus documentos. El libro es la primera parte de una completa biografía de cuatro volúmenes e incluye más de setecientas fotografías, muchas de ellas no publicadas hasta esa fecha.

 

"Fama y soledad de Picasso". John Berger, 2013

John Berger es uno de los escritores más importantes e influyentes de las últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI. Según el autor, ““toda la pintura trata del diálogo entre la presencia y la ausencia. El arte de Picasso, en su sentido más profundo, se sitúa en la frontera entre las dos, en el umbral de la existencia, de lo recién comenzado, de lo inacabado”. Se trata de una biografía crítica, lejos de la complacencia, que examina la figura de Pablo Picasso como artista, pero también como la polémica persona que fue. Un texto imprescindible para profundizar en la vida y la obra del creador.

 

“Picasso”. Colección Taschen 25, 20073

La editorial Taschen, todo un referente en libros de arte y de artistas, es la responsible de esta magnífica edición perteneciente a su colección Taschen 25. Calificado por The Times como “la introducción definitiva al alcance y la influencia de la obra de Picasso”, el contenido está estructurado en diecisiete capítulos que incluyen cerca de mil quinientas imágenes a color, así como numerosas fotografías en blanco y negro. La edición consta de dos volúmenes, magníficamente editados.

 

 

- Pablo Picasso: Biografía, obras y exposiciones -                                    - Alejandra de Argos -

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Van Eyck: Revolución óptica

Fri, 13/03/2020 - 23:18

Quince días después de su nacimiento, el 7 de marzo de 1500, el emperador Carlos V fue bautizado en la catedral de San Bavón, en Gante. La verticalidad de la nave central, con sus ligerísimos arcos de ojiva disparados al cielo, se vistió de tapices flamencos con hilos de oro y plata; las vidrieras góticas, con su séquito celestial, cumplían la función simbólica de transformar la iluminación interior en una luz distinta a la del mundo. Se construyó una pasarela con cuarenta arcos representando cada uno los futuros estados del recién nacido y una de las madrinas, Margarita de York, portó al bebé sentada en un trono precedido por una fastuosa comitiva real.

Autor Colaborador: Marina Valcárcel
Licenciada en historia del Arte
 Marina

 

 

 

 

Van Eyck

 

 

Quince días después de su nacimiento, el 7 de marzo de 1500, el emperador Carlos V fue bautizado en la catedral de San Bavón, en Gante. La verticalidad de la nave central, con sus ligerísimos arcos de ojiva disparados al cielo, se vistió de tapices flamencos con hilos de oro y plata; las vidrieras góticas, con su séquito celestial, cumplían la función simbólica de transformar la iluminación interior en una luz distinta a la del mundo. Se construyó una pasarela con cuarenta arcos representando cada uno los futuros estados del recién nacido y una de las madrinas, Margarita de York, portó al bebé sentada en un trono precedido por una fastuosa comitiva real. Este bautismo funcionó a la manera de una coronación, dejando atrás los sencillos bautizos medievales e instaurando el ritual borgoñón en la corona española. Pero la pompa y la solemnidad no lograron impedir que, al entrar en la catedral, las miradas se volvieran hacia la capilla Vijd. Allí, el 6 de mayo de 1432, había sido inaugurado La Adoración del Cordero Místico, el Políptico de Gante, pintado por Hubert y Jan van Eyck, que ofrecía a un público maravillado una nueva y sorprendente forma de ver el arte.

 

 

Cortejo ceremonial
Cortejo ceremonial grabado alemán siglo XVI.

 


En 2012 un equipo del Instituto Real Belga para Patrimonio Artístico empezó las labores de restauración del Políptico en un laboratorio del museo de Bellas Artes de Gante (MKS). En la primera fase, al levantar las distintas capas de barniz, se descubrieron amplias zonas de repintes que -probablemente desde el siglo XVI- mantenían la obra eyckiana oculta. Por primera vez era posible ver los paneles exteriores del Políptico en su estado original: colores de cielos y ciudades, pliegues y alfileres ocultos en los tocados, luz bañando la piel de sus personajes y la ilusión del tacto del mármol simulado en las estatuas de los dos san Juanes. Hallazgos que permiten intuir y coser muchos de los misterios de la pintura de Jan Van Eyck (Maaseik? h. 1390 - Brujas, 1441). Ese fue el germen de esta exposición irrepetible que presenta las ocho tablas antes de que vuelvan, ya para siempre, a la catedral de San Bavón. Ellas vertebran las trece misteriosas y oscuras salas, con sus paredes pintadas alternativamente en el rojo y el azul ultramar de los mantos de las vírgenes y su iluminación que parece salir desde dentro de los cuadros: casi 100 obras de esta muestra repartidas entre Masaccio, Pisanello o Fra Angelico, sus contemporáneos italianos, algunos de sus contemporáneos flamencos y, sobre todo,13 de los 20 cuadros que se conocen en el mundo de Jan van Eyck. Recopilación nunca antes vista.

 

 

Restauracion
Laboratorio del museo de Bellas Artes de Gante (MKS). Restauración del Políptico.

 


El viajero que se aproxime a Brujas y vea surgir delante de los canales los pequeños jardines cerrados con sus frutales en espaldera y las altas flechas de los campanarios estará viendo las mismas calles y sus casas, las mismas iglesias al borde de un puente que Van Eyck. Poco parece haber cambiado desde 1430. De la misma manera, cuando nos encontramos frente a un cuadro flamenco del siglo XV, creemos penetrar la intimidad de la vida de otro tiempo.

 


adoracion cordero
La Adoración del Cordero Místico (detalle), Políptico de Gante, 1432, Catedral de San Bavón, Gante.

 

Sedas y mecenas
El nacimiento de la pintura flamenca estuvo determinado por la derrota francesa en Azincourt que, en 1415, marca durante décadas el colapso de Francia. Apartada de la interminable guerra franco-inglesa, Flandes se consagra a su vocación de comercio. El asesinato en 1419 del Duque de Borgoña, Juan sin Miedo, empuja a su hijo, Felipe el Bueno, a separarse de los Valois y a trasladar la capital de Dijon a Brujas, esa ciudad protegida y libre a la que afluían mercancías venidas del Mediterráneo, del Báltico y todo el lujo de las naves de Oriente: especias y perlas, alfombras turcas, sedas brocadas de Siria... objetos que inundarán los espacios entre las Vírgenes, los altares y los donantes de Van Eyck. Brujas era, ya entonces, el centro de una escuela próspera de iluminadores. Entre ellos y bajo la influencia del mayor escultor de la época, Claus Sluter, Van Eyck empieza a pintar pliegues de mantos con el volumen de la escultura de los pórticos, caras de santos crujidas por gestos de dolor y a dejar que su pintura fuera naciendo desde el preciosismo y los colores del esmalte de los libros de Horas. La corte del duque de Borgoña era un paraíso para fortunas como las del banquero italiano Tommaso Portinari o la del canciller Nicolás Rolin, que favorecieron las artes y engendraron el mecenazgo. En este ambiente, en mayo de 1425, Jan van Eyck es nombrado pintor de corte de Felipe el Bueno, para el que emprende varios viajes lejanos y secretos de los que tan solo se conoce un destino: la Península Ibérica.

 

polipticoLos hermanos Limbourg, El mes de mayo. Página del Calendario en Las muy ricas horas del Duque de Berry, 1411-1416. museo Condé, Chantilly, Francia.

 

 

Esclavizar la luz
¿Quién era Jan van Eyck? ¿A qué responde su revolución óptica? ¿Qué es lo que le empujó a pintar así?
Podría decirse que el pintor esclavizó la luz, la sometió hasta conseguir que iluminara cada rincón de sus cuadros. Para ello fue sirviéndose de herramientas conocidas desde la Antigüedad que iba domesticando. Los últimos análisis científicos, tras la restauración del Políptico, demuestran que aprovechó la técnica del óleo y la llevó hasta sus límites reproduciendo todas las texturas posibles: de la seda al pelo, de las vidrieras a los suelos de azulejos valencianos, las coronas, la luz de la piel de un niño y el tono mate de la mano de un anciano, los libros, las encuadernaciones con sus letras de oro, los cielos y el brillo pálido de la luz menguante. Y así representaba la brisa de un bosque, los rayos entre las ventanas góticas de una iglesia, y todo el reflejo de una ciudad en un trozo de lago al fondo de un San Francisco cuyos estigmas tenían el brillo preciso en cada coágulo de sangre.
Todo cuanto veía en la naturaleza era trasladado por su pincel: distintos tipos de rocas, variedades de nubes, incluso se han podido realizar diagnósticos de enfermedades de la piel y nadie, salvo Leonardo, consiguió pintar con tal precisión el ojo humano, sus párpados, sus venas y el fondo de una mirada fija.

 

van eyck san franciscoJan Van Eyck, San Francisco recibiendo los estigmas, c.1440, Philadelphia Museum of Art.


Erwin Panofsky demostró que Van Eyck no tenía interés en aplicar las leyes matemáticas de la perspectiva como lo hacían sus contemporáneos florentinos. En la Anunciación del Políptico de Gante la tarima del suelo y las vigas del techo no solo no convergen, sino que ni se aproximan a ello. En la Anunciación de Washington, lejos de existir un único punto de fuga en el interior de la iglesia, hay varios. Van Eyck encontró una solución empírica para la representación de un espacio convincente basándose en la observación directa. Con ella llegó a crear perspectivas desdobladas, a sugerir ambas distancias: de las panorámicas con horizontes tan reales como inverosímiles a los detalles más minuciosos; aquello que Panofsky definió como la yuxtaposición de su mirada microscópica y telescópica. Y así, en un primer plano están los interiores en los que sus personajes habitan, esa intimidad que hoy nos fascina porque reconocemos en ella nuestro mundo, el mundo moderno del individuo concreto y sus cosas: sus guantes y sus alfombras, sus instrumentos musicales, sus azucenas y sus atriles. Resulta sobrecogedor ese afán por describirlo todo, incluso lo que no es necesario mostrar. Es esa misma intimidad doméstica y moderna que luego pintarán desde Vermeer y De Hooch hasta Chardin. A su vez, y por detrás o algo más arriba, se desarrolla otra escena tras una ventana o un balcón: la vista de una ciudad flamenca, sus torres, campanarios y calles que se pierden en un horizonte de lagos, montañas azules y cielos tranquilos. Paisajes infinitos y milimétricos que, a su vez, siglos más tarde, en 1806, pintará un joven Ingres en su Retrato de Mademoiselle Caroline Rivière.

 

anunciacion detalle

Jan van Eyck , Anunciación, detalle.

 

Anunciacion

Jan van Eyck, Anunciación, c.1430-35. National Gallery of Art, Washington.

 

riviere
Jean-Auguste-Dominique Ingres, Mademoiselle Rivière, c.1793-1807. Musée Du Louvre, Paris.


Van Eyck padecía de una obsesiva fijación por la manera en que la luz cubre y forma las imágenes a partir de la reflexión y la refracción. El espejo debió de haber impregnado su mundo no solo como un objeto, también como una metáfora. Parte de su conocimiento venía de la observación, pero además, en su época se le consideró el primer pictor doctus (pintor ilustrado) al norte de los Alpes. Estaba familiarizado con los autores clásicos, había leído a Plinio el Viejo, era experto en geometría, en arqueología, pero sobre todo, conocía la óptica, aquella ciencia tardomedieval basada en los descubrimientos de matemáticos árabes, como Alhacén. Van Eyck la usó y perfeccionó hasta desarrollar una revolución óptica que aún hoy nos conmociona. La iluminación del Políptico de Gante se corresponde con la incidencia natural de la luz a través de las ventanas del sur de la capilla Vijd. En todo el retablo la luz cae desde la esquina superior derecha, como la luz del sol en la capilla en una tarde soleada a fines de la primavera o principios del verano. El grado de coherencia en la iluminación de todo el retablo es excepcional. En la figura del Dios Padre central, las joyas de su mitra, el punto focal del cristal de roca del cetro y todos los puntos de luz en la tela de brocado dorado alcanzan un grado de exactitud fotográfica.
Marc De Mey, que exploró la influencia de Alhacén en Van Eyck, fue el primero en señalar el tour de force del pintor al concebir las hileras alternas de perlas y cuentas de cristal que cuelgan de la tira brocada en oro con las letras Sabaoth en la figura del Dios Padre: mientras las primeras absorben la luz de la ventana, las de vidrio la proyectan, devolviendo amplios reflejos.
Hay centenares de ejemplos, desde el reflejo metálico de los estandartes rojos sobre las pecheras de las armaduras de San Miguel y San Jorge, hasta el reflejo de toda una ventana en el gran zafiro central del broche del ángel mayor en la escena de los Ángeles Cantores. La tracería de esa ventana fue arañada con la punta de su pincel, saturado con pintura blanca, usando la técnica del sgraffito.

 

Angeles cantores detalle

Ángeles cantores (detalle), Políptico de Gante, 1432, catedral de San Bavón, Gante.

 

Resulta mágica también la maestría que el pintor flamenco presta al agua que fluye y salpica en la fuente del Políptico, así como en La Virgen de la Fuente. La iluminación juega un papel central en su realismo, pero también lo hace el movimiento: el salto de cada gota. El agua que sale de las bocas de ambas fuentes está pintada en líneas finas, blancas, irregulares e intermitentes. Es como si Van Eyck hubiese pasado una tarde junto a Bill Viola viendo sus vídeos de agua detenida.

 

virgen de la fuente
Jan van Eyck, Virgen de la Fuente, (detalle), 1439, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, Amberes.

 


Flandes frente a Italia, 1430
La exposición enfrenta cuadros flamencos a sus contemporáneos italianos en un diálogo que reafirma nuestra pregunta: ¿Qué es lo que hace que Van Eyck aparezca como un cometa sobrevolando los años 1430 en el firmamento artístico europeo? Jacques Lassaigne y Giulio Carlo Argan afirmaron que el Renacimiento no es un movimiento típicamente italiano que se extiende a otros países como una suerte de conquista progresiva, sino y más bien, un fenómeno europeo a pesar de que se produce de manera diferente en Flandes, Italia, Francia o Alemania.
A principios del siglo XV asistimos a una de las mayores revoluciones que se hayan conocido en la historia de la pintura. Mientras Van Eyck pinta el Políptico en Gante, entre 1426 y 1432, Masaccio pinta en Florencia, entre 1426 y 1427, la capilla Brancacci, en la iglesia del Carmine. Italia funda la forma sobre el concepto, Flandes sobre la experiencia. Estas dos obras mayores nacidas, casi simultáneamente, de hombres tan distintos en origen y tradición son los pilares de una pintura nueva.

 

 

Expulsion del paraiso
Masaccio, La expulsión del paraíso, c. 1426-1427. Capella Brancacci, Santa Maria del Carmine, Florencia.

 


Masaccio siguió pintando al fresco y los muros de la capilla Brancacci con su Adán y Eva de paso firme y gesto de angustia en la Expulsión del Paraíso, no pueden acompañar hoy a sus tocayos de Gante, más serenos, más inquietantes. Sin embargo, sí están otros revolucionarios de la óptica italiana: Gentile da Fabiano, Fra Angelico, Filippo Lippi... frente a los flamencos. Las comparaciones estilísticas son inevitables, interesantes: en Virgen y el Niño con Ángeles de Benozzo Gozzoli (1449-50) frente a la Virgen de la Fuente de Van Eyck (1439) los resultados del mismo pigmento ultramarino para el color de los mantos de las Vírgenes es muy distinto: tempera, más opaca en el italiano y veladuras cristalinas, mucho más intensas en Van Eyck. También el gusto duradero de los italianos por el pan de oro frente al enfoque naturalista de la pintura eyckiana, que sustituye los anticuados fondos dorados en favor de paisajes, los halos, que dejan de ser grandes discos que rodean las cabezas, en favor de rayos dorados más ligeros o los objetos dorados, que no se representan ya con oro real, sino con una pintura amarilla y marrón para simular la luz, la forma y la textura.

 

 

Virgen y ninoBenozzo Gozzoli, Virgen y Niño con ángeles, c.1449-1450, Fondazione Accademia Carrara, Bergamo.

 

 

Cordero mistico

Adoración del Cordero Místico, Políptico de Gante (detalle)

 

 

Ausencias
La penúltima sala de la exposición, dedicada al retrato, es quizás la más apabullante. Tzvetan Todorov decía que cuando se recorren la salas de un gran museo europeo salta a la vista un cambio radical en la naturaleza misma de los cuadros al pasar, digamos, de 1350 a 1450. Explicaba que en el norte de Europa no se produce ningún Renacimiento en el sentido de redescubrimiento de la civilización griega y romana como medio para hacer algo nuevo. A lo que se asiste, más bien, es a la búsqueda de una forma nueva para dar cuenta de experiencias igualmente nuevas. El denominador común de estos cambios no es el redescubrimiento de la Antigüedad, sino el descubrimiento de la individualidad. Por eso, en esta época se inventa el retrato individual, tal y como no ha dejado de practicarse después. Los hombres han tomado el lugar de Dios en el sistema del simbolismo universal.

 

 

Jan van eyck

Jan van Eyck, Baudouin de Lannoy, c.1435. Gemäldegalerie, Staatliche Museen, Berlin.

 


Y así, tras las Crucifixiones y Anunciaciones, esta exposición se cierra con los héroes de los tiempos nuevos. Son seis los retratos de Jan van Eyck, frente a sus contemporáneos italianos: Pisanello, Michele Giambono...
Entonces, en mitad de esta sala, nos surge la única duda en torno a esta muestra extraordinaria: ¿Dónde está Antonello da Messina con sus finísimos óleos sobre tabla? Más aún... ¿Dónde están los grandes cuatrocentistas venecianos: Vittore Carpaccio, Gentile y Giovanni Bellini?
Entornamos los ojos e inventamos una sola sala imaginaria, oscura, de fondo azul, vacía. Sólo están: Hombre con tocado rojo (1433) de Jan Van Eyck frente a Retrato de un hombre con gorro rojo (1485) de Vittore Carpaccio. Eso sí sería una lucha de gigantes: qué dos miradas, frente a frente.
Jan van Eyck lo dejó escrito en su divisa: Als ich can, lo hice lo mejor que pude.

 

 

tocado rojoIzda: Jan van Eyck, Retrato de hombre con tocado rojo, 1433. National Gallery Londres. Drcha: Vittore Carpaccio, Hombre con gorro rojo, 1485, Museo Correr, Venecia.

 

 

Van Eyck. Una revolución óptica
Museo de Bellas Artes de Gante

Comisarios: Till-Holger Borchert, Maximiliaan Martens y Jan Dumolyn

Hasta el 30 de abril 2020

 

 

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