Joaquín Sorolla: biografía, obras y exposiciones

Wed, 30/09/2020 - 20:18

Joaquín Sorolla reflejó como ningún otro artista la luz del Mediterráneo, los jardines valencianos, la realidad social de la España de finales del siglo XIX y los retratos de la élite y la intelectualidad de la época. Con una obra tan prolífica como deslumbrante, sus lienzos hacen suyas las consignas del impresionismo, sin renunciar a una identidad personal que destaca en cada pincelada.

 

A la vida a través de la luz

 

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Joaquín Sorolla retratado por Gertrude Käsebier, 1908. En historia.nationalgeographic.com.es

 

“El arte no tiene relación con la fealdad o la tristeza. La luz es la vida de todo lo que toca; así que cuanta más luz haya en la pintura, más vida, más verdad, más belleza tendrá”. No es casualidad que Joaquín Sorolla sea conocido como “el pintor de la luz”. Los espectaculares efectos que el maestro valenciano imprimió a sus lienzos no han sido igualados aún por ningún otro artista. La búsqueda de la vida a través de la luz fue una constante en su trabajo, a menudo impregnado del brillo de las playas y paisajes de su tierra valenciana. Sin embargo, la obra de Sorolla no se limita a marinas, playas o figuras al borde del mar. Como pintor fue también un magnífico retratista y un singular captador de escenas costumbristas.

La magnitud de su producción es difícilmente igualable; su obra abarca casi tres mil pinturas, además de los más de veinte mil dibujos y bocetos que realizó a lo largo de su vida. Su prodigiosa memoria visual le permitió adoptar una de las consignas del impresionismo: captar instantes y exteriores efímeros y convertirlos en obras de arte. Sorolla era capaz de recordar la luz y el movimiento de una escena a partir de un solo instante, y de plasmar después dicha escena en su estudio. A día de hoy, las pinturas de Joaquín Sorolla atesoran toda la luz del mediterráneo en cada pincelada. Por su impresionante calidad y sus innovaciones, a día de hoy ocupan un lugar especial en las colecciones y pinacotecas más importantes del mundo.

 

La pintura, una vocación innata

 

Joaquín Sorolla y Bastida nace en Valencia en 1863. Cuando el futuro artista cuenta tan con dos años de edad, él y su hermana Eugenia pierden a sus padres, víctimas de la epidemia de cólera que asoló la ciudad. Los huérfanos son acogidos por sus tíos, que asumen su educación. Desde sus primeros años Joaquín muestra una pasión innata por el arte, el dibujo y la pintura. Su tío intenta inculcarle la afición por el oficio de la cerrajería, sin éxito; es el director de la escuela secundaria a la que acude quien se da cuenta de sus dotes, y quien sugiere que se forme en la Escuela de Artesanos de Valencia. Joaquín entra en la institución a los 13 años y dos años más tarde pasa a la Escuela Superior de Bellas Artes de Valencia. Ya entonces muestra unas aptitudes extraordinarias para el manejo de los pinceles y la plasmación de imágenes realistas, fuertemente influenciadas por los pintores valencianos de marinas (como Rafael Monleón y Torres, entre otros).

 

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Marina (1880). En Wikipedia

 

Una vez finalizados sus estudios, Sorolla entra en contacto con el pintor Ignacio Pinazo. Este le descubre una nueva forma de tratar la luz en la pintura, una nueva tendencia que ha conocido durante un viaje a Italia. Es el primer contacto del joven artista con el impresionismo: durante el resto de su vida, su obra se ceñirá a gran parte de sus consignas. Los fundamentos de esta escuela aparecen ya reflejados en sus primeras marinas, tres de las cuales enviará a Madrid para su participación en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881. En esta época Joaquín Sorolla conoce al fotógrafo Antonio García, quien le daría trabajo en su laboratorio de revelado y con cuya hija, Clotilde García, terminaría casándose.

  

“Para darse a conocer, hay que hacer muertos”

 

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El grito del Palleter (1884). En wikioo.org

 

El encorsetado ambiente artístico de finales del siglo XIX en Valencia no se adapta al inquieto espíritu del joven pintor, que sin embargo se pliega a sus demandas para poder salir adelante. En el año 1884, la Diputación Provincial de Valencia convoca un concurso de pintura premiado con una beca para completar estudios en Roma. El tema de la convocatoria es la Guerra de la Independiencia de 1808. Sorolla se presenta con su obra Le crit del palleter (El grito del Palleter); el lienzo causa una honda impresión en el jurado, que le concede la beca. Sorolla recibe el premio con escepticismo e ironía, confesándole a un amigo y colega: “aquí, para darse a conocer y ganar medallas, hay que hacer muertos”.

La estancia en Roma descubre al artista la obra de los grandes pintores renacentistas italianos. Pero su admiración no se limita a los clásicos; también entra en contacto con el trabajo de Mariano Fortuny, cuyos lienzos ejercen una poderosa influencia en la futura obra de Sorolla. Dicha influencia queda clara en lienzos como Moro con naranjas, realizada en 1887. Desde Italia viaja a París, ciudad en la que adquiere una nueva conciencia social que se verá representada en muchas de sus futuras obras. En su temprana etapa italiana desarrolla la pincelada larga y potente que caracterizará su obra en los siguientes años. La presencia de la luz seguirá ganando importancia en sus lienzos; esto le valdrá serias críticas en España, donde se aún se da preferencia al tema en detrimento de la técnica o la innovación.

 

Luz y realidad social. En busca de un estilo propio

 

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Otra Margarita 1892). En wikipedia

 

En 1889, Joaquín Sorolla finaliza su etapa de becas y aprendizaje y regresa a España acompañado de la que es ya su mujer, Clotilde García del Castillo. Empieza su época de consolidación: el artista prosigue su búsqueda de un estilo propio, que empieza ya a aparecer en sus obras. Su trabajo combina la pasión por el reflejo del instante y la luz, característica del impresionismo, con aportaciones personales (como la pincelada larga y o el uso de tonos tierra y negros). El pintor también apuesta por reflejar temas de índole social y realista, lo que también le distancia del impresionismo que triunfaba en el resto de Europa. Un buen ejemplo es su obra La otra Margarita (1892), cuadro que representa a una reclusa que es llevada a prisión en un vagón de tren tras haber asesinado a su hijo. El título hace referencia al personaje de Margarita, una de las protagonistas de la novela “La historia del Doctor Fausto”, de Goethe. El ambiente opresivo y dramático el lienzo se ve acentuado por el uso de la luz y el reflejo de las expresiones de los personajes. Esta obra obtuvo el primer premio en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892.

 

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La vuelta de la pesca (1894). En wikipedia

 

En los años siguientes Sorolla sigue ganando reconocimiento, con obras como ¡Y aún dicen que el pescado es caro! o La vuelta de la pesca, ambos pintados en 1894. Concretamente, este último trabajo marca el momento en el que el artista encuentra por fin esa forma de reflejar la luz que buscaba desde el principio, y que adoptará en sus futuras obras. Durante estos años, Sorolla alcanza el éxito y la popularidad: la pintura es adquirida por el Gobierno de Francia, obteniendo además la Medalla de Segunda Clase en el Salón de París de 1895.

 

En la playa. Pinceladas y reflejos sobre el mar

 

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Sol de la tarde (1903). En wikipedia.

 

Por consejo de su amigo Aureliano Beruete, Sorolla empieza entonces a trabajar como retratista. Alcanza un éxito considerable, llegando a pintar a algunas de las figuras más importantes de los ámbitos sociales, intelectuales y políticos del momento. Al mismo tiempo, el pintor y su familia pasan tres veranos en Jávea, donde realiza numerosos paisajes, marinas y escenas de playa. La presencia de bañistas, nadadores, niños en la orilla y barcos de pesca se convierte en una constante, dando lugar a obras como El sol de la tarde, de 1903 (considerada por el propio Sorolla como su mejor pintura).

  

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El bote blanco (1905). En historia-arte.com

 

Estos cuadros reflejan un trato magistral de la luz, el encuadre y el color, tan personal como único. Por una parte, su trabajo entronca con el impresionismo; pero al mismo tiempo se desmarca de él, a través de largas pinceladas y colores mezclados sobre la paleta. En 1905 pinta una de sus obras maestras, El bote blanco; y en los años sucesivos realizará cuadros más célebres y reconocidos, como Chicos en la playa, El baño del caballo o Paseo a la orilla del mar (todos ellos pintados en 1909).

 

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El baño del caballo (1909). En wikipedia 

 

Los paneles de la Hispanic Society: la obra de una vida

 

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Galería Sorolla en la Hispanic Society of America (pared norte). En hispanicsociety.org

 

1911 es un año crucial para Joaquín Sorolla. La Hispanic Society de Nueva York le encarga la realización de catorce paneles para decorar una de las salas de su sede (concretamente, la biblioteca). El pintor asume la ingente tarea con entusiasmo y realiza una serie de pinturas, donde se reflejan escenas que transcurren en distintas provincias españolas. El mismo pintor definirá este trabajo como “la obra de su vida” y le dedicará todo el esfuerzo de sus últimos años. En esta época, Sorolla reside y trabaja en Ayamonte, Huelva; desde allí, en 1919 envía un telegrama a su familia en el que anuncia que ha terminado el último cuadro. Al año siguiente, el pintor sufre un derrame cerebral que le incapacita para viajar a Nueva York, donde tenía pensado asistir al montaje y la inauguración de su obra. Este hecho hace imposible la entrega de los paneles y el cobro del trabajo.

  

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Galería Sorolla en la Hispanic Society of America (detalle de panel). En museothyssen.org

 

La Hispanic Society of America deberá esperar hasta el fallecimiento del artista en 1923 para liquidar el contrato, una vez conocido el testamento del pintor. En 1926 se inaugura por fin la sala, culminando un trabajo que resume a la perfección el estilo y la técnica del maestro. En las décadas siguientes, el advenimiento de las vanguardias y las nuevas escuelas pictóricas provocarán que la obra de Joaquín Sorolla pase a un discreto segundo plano. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX renace el interés por sus pinturas, que a partir de entonces alcanzan precios astronómicos y se convierten en objeto de deseo para museos y colecciones privadas. A día de hoy, Joaquín Sorolla está considerado uno de los mejores artistas del siglo XX: el pintor que con más acierto supo captar la luz del Mediterráneo.

  

 

Exposiciones

Joaquín Sorolla. 1863-1923 (2009)

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En el año 2009, el Museo del Prado organizó su primera exposición retrospectiva sobre la obra de Joaquín Sorolla. La muestra fue entonces la más importante de las que se habían celebrado hasta la fecha, tanto en España como en el extranjero: más de un centenar de obras se dieron cita en las salas del museo. Para la ocasión, la pinacoteca española recibió en préstamo el conjunto íntegro de los catorce paneles que Sorolla pintó en su momento como encargo para una de las salas de la Hispanic Society de Nueva York.

 

Sorolla: Un jardín para pintar. Fundación Bancaja Valencia (2017)

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Un total de 120 pinturas de Joaquín Sorolla fueron seleccionadas en su ciudad natal para esta muestra, organizada por la Fundación Bancaja. Alejándose de las clásicas marinas y escenas de playa que constituyen sus obras más conocidas, la exposición se centró en la pasión de Sorolla por los jardines y su reflejo en la pintura. Según el artista, estos lugares contenían los “parámetros emocionales” tan buscados por él y por otros pintores de vanguardia.

 

Sorolla y la moda. Museo Thyssen-Bornemisza y Museo Sorolla (2018)

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El Museo Thyssen-Bornemisza ofreció un punto de vista inédito en la exposición Sorolla y la moda, organizada en colaboración con el Museo Sorolla de Madrid. La selección de pinturas analizaba la influencia de la moda y las tendencias en el vestir en los lienzos del pintor: setenta obras, algunas de ellas nunca expuestas anteriormente, se mostraron acompañadas de una selección de atuendos, accesorios y prendas de la época. Las pinturas de Sorolla son una magnífica crónica de las tendencias y la moda de finales del siglo XIX y principios del XX, reflejadas con la maestría y la libertad de técnica que caracterizan la obra del pintor.

 

Sorolla, maestro de la luz. National Gallery de Londres (2019)

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Esta retrospectiva constituye una de las exposiciones más importantes de la obra del pintor valenciano, al tratarse de una muestra organizada por una de las pinacotecas más importantes del mundo fuera de España. La National Gallery de Londres seleccionó para la ocasión sesenta obras maestras que recorren toda la trayectoria del pintor: desde escenas sociales hasta paisajes marinos, imágenes en la playa, retratos o jardines.

 

Libros

 

“Ocho ensayos sobre Joaquín Sorolla y Bastida”. VV.AA. Ed. Nobele.

Acertada reedición de 'Eight essays on Joaquín Sorolla y Bastida', publicado en 1909 con ocasión de la exposición celebrada aquel año en la sede de la Hispanic Society of América (Nueva York). La muestra recibió a cerca de 170.000 visitantes, lo que propició la publicación de los textos ante el éxito de la convocatoria. Según Blanca Pons-Sorolla, biznieta y experta en su obra, se trata de uno de los libros más importantes sobre su bisabuelo, que merece estar “en todos los museos y bibliotecas importantes del mundo".

 

“Sorolla. Obras maestras”. Blanca Pons -Sorolla. Ed. El Viso

El propósito de esta espléndida recopilación es convertirse en la publicación definitiva sobre Joaquín Sorolla y su pintura. El libro emplea fotografías en alta resolución con las mejores obras del artista, incluyendo aquellas que han sido restauradas en los últimos años. Blanca Pons-Sorolla se ha encargado personalmente de que las imágenes guarden la máxima fidelidad posible a las obras originales, además de ser la responsable de la selección y la redacción de los textos que las acompañan.

 

“Espistolarios de Joaquín Sorolla”. Ed. Anthropos Barcelona.

Este libro incluye los cinco centenares de cartas que Joaquín Sorolla intercambió con su amigo Pedro Gil Moreno de Mora, a quien conoció en Roma en 1885 durante su estancia y aprendizaje. A pesar de que fueron raras las veces en las que coincidieron en persona, ambos conservaron su amistad a lo largo de las décadas a través de la correspondencia. Las cartas son un documento de gran relevancia histórica, que desvelan la personalidad íntima del pintor así como sus inquietudes pictóricas y artísticas.

 

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Hannah Arendt y el siglo XX

Sat, 05/09/2020 - 17:18

Hasta el dia 18 de octubre, la ciudad de Berlín albergará en el Museo de Historia de Alemania la exposición “Hannah Arendt y el siglo XX”; un buen motivo para enfocar la atención sobre una de las grandes mentes que han surcado la Historia del pensamiento contemporáneo. El valor del testimonio de una de las pensadoras más libres en el ámbito de la teoría política cobra mayor fuerza si éste procede de la propia experiencia basada en la absoluta independencia de la razón por encima de cualquier convencionalismo.

 Autor: Elena Cué

 

las lecciones de hannah arendt sobre el trabajo en un mundo poscovid 19 

Hannah Arendt

Hasta el dia 18 de octubre, la ciudad de Berlín albergará en el Museo de Historia de Alemaniala exposición “Hannah Arendt y el siglo XX”; un buen motivo para enfocar la atención sobre una de las grandes mentes que han surcado la Historia del pensamiento contemporáneo. El valor del testimonio de una de las pensadoras más libres en el ámbito de la teoría política cobra mayor fuerza si éste procede de la propia experiencia basada en la absoluta independencia de la razón por encima de cualquier convencionalismo. Fue esta libertad de pensamiento la que le llevó a ser cuestionada críticamente en un convulso siglo XX. Pero ello también es debido a que el pensamiento de Arendt es un discurso abierto en el tiempo que no tiene pretension de ser concluyente. Reacia a entender la historia como una línea continua de progreso que conduce a un fin, reflexiona con una visión crítica desde el presente. 

Hannah Arendt (1906-1975) filósofa alemana de origen judío, fue víctima del antisemitismo y de la represión del totalitarismo político que la convirtió, primero en apátrida, y más tarde en refugiada en los Estados Unidos, siendo atropellados sus derechos jurídicos y morales, condición que convertía a los judíos allá donde fueran según sus propias palabras, en "escoria de la humanidad".

El pensamiento de esta figura de la teoría política es muy difícil de etiquetar. Reflexionó en profundidad sobre las grandes cuestiones del siglo XX, casi inabarcables, como fueron el antisemitismo, los refugiados, el totalitarismo, el sionismo, la segregación racial en EEUU, las protestas estudiantiles y el feminismo, que son expresadas no solo desde la que hubiera podido ser la distancia de una torre de marfil intelectual, sino desde la propia experiencia. A través de objetos, documentos, artículos, cartas o recuerdos familiares e incluso una sección dedicada a sus amistades, esta muestra constituye una invitación a pensar por uno mismo fuera de todo discurso dominante. 

 

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Hannah Arendt

 

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Frida Kahlo: biografía, obras y exposiciones

Tue, 25/08/2020 - 11:06

Mucho después de su fallecimiento, Frida Kahlo ha terminado por trascender su propia realidad. De pintora revolucionaria, creadora de mundos íntimos y mujer torturada y engañada (pero también abierta al amor), la imagen de la pintora ha pasado a convertirse en un auténtico icono.Puede ser que incluso hasta el punto de caer en una peligrosa banalidad.

 

Un arte con alas para volar

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Frida Kahlo pintando “Retrato de la familia de Frida”. Foto: Juan Guzmán,1950-51. En historia.nationalgeographic.com.es

 

Mucho después de su fallecimiento, Frida Kahlo ha terminado por trascender su propia realidad. De pintora revolucionaria, creadora de mundos íntimos y mujer torturada y engañada (pero también abierta al amor), la imagen de la pintora ha pasado a convertirse en un auténtico icono. Puede ser que incluso hasta el punto de caer en una peligrosa banalidad. Pero los millones de imágenes de la artista que se han convertido en merchandising no anulan en absoluto el enorme poder de sus obras. El potencial y el talento de Frida Kahlo florecieron a través de la enfermedad, el sufrimiento y la postración. Suyas son las palabras “todo puede tener belleza, aún lo más horrible”. Además, fue capaz de convertirse a sí misma en una obra de arte con entidad propia, siguiendo la estela de otros artistas como Salvador Dalí.

Enraizada en su propia cultura y amante de la belleza (propia y ajena), su imagen y su persona experimentan un auténtico culto en la sociedad mexicana, donde su retrato incluso preside altares dedicados a los santos.  En vida, Frida Kahlo se enfrentó a una realidad terrible y empleó el arte para mostrar su sufrimiento: para superarlo y para aprender a vivir con él. Y no tuvo que ir muy lejos para crear su imaginario personal, admirado por artistas como André Bretón: en sus propias palabras, “nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”.

 

Infancia, aprendizaje y tragedia. Los primeros años 

Magdalena del Carmen Frida nació en la célebre Casa Azul de Coyoacán, Ciudad de México, en 1907. Su padre, Guilermo Kahlo, había emigrado a México desde Alemania en 1890, a los 19 años. La madre de Frida, Matilde Calderón, fue la segunda esposa de Guillermo; con la primera, fallecida en 1884, tuvo otras dos hijas. Frida fue la tercera de los cuatro hijos que tuvo con Matilde. En su primera infancia la futura artista vivió en un ambiente de bonanza económica, fruto del ejercicio de su padre como joyero de la alta sociedad mexicana de la época y de su labor como fotógrafo, que emprendería tras su segundo matrimonio. Sin embargo, tras el fin del gobierno de Porfirio Díaz (conocido como “el porfiriato”), la familia comenzó a experimentar serios problemas económicos.

 

Casa Azul Frida Kahlo

La Casa Azul, actual Museo Frida Kahlo. En wikipedia.

 

En 1913 y a la edad de seis años, Frida enferma de poliomelitis y se ve obligada a guardar cama durante 13 meses; sería el primer contacto de la artista con la enfermedad, que se convertirá en una sombra permanente durante toda su vida. Aunque consigue recuperarse, su pierna derecha queda seriamente deformada. Sin embargo, la artista en ciernes comienza a demostrar su capacidad de superación desde muy joven y empieza a ayudar a su padre en su trabajo. La pequeña participa en tareas como el revelado o los retoques, y le asiste en la captura de imágenes: esta colaboración supone su primer (y fundamental) contacto con el arte.

En 1922 Frida Kahlo ingresa en la Escuela Nacional Preparatoria, donde entra en contacto con las ideas más progresistas de la época. Su inteligencia y su talento fueron su mejor defensa frente a las burlas ocasionadas por su cojera; su personalidad arrolladora se impuso y pasó a formar parte del grupo Los cachuchas, donde conoció a su primera pareja, Alejandro Gómez Arias. En 1925 el autobús en el que ambos viajan es arrollado por un tranvía: el accidente ocasiona a Frida múltiples fracturas en todo el cuerpo y agrava considerablemente los problemas ocasionados por la poliomelitis en su pierna derecha.

 

La pintura como salvación y medio de expresión

 

Paisaje Urbano Arquine

“Paisaje urbano”, Circa 1925. En arquine.com

 

Postrada en la cama, la joven recibe de su padre una caja de pinturas y pinceles. Es el comienzo de una pasión desenfrenada por el arte, que acompañará a la artista durante sus incontables épocas de postración y atenuará psicológicamente sus constantes dolores, que no le abandonarán hasta la muerte. En palabras de la propia Frida, empezó a pintar la cama “con un corsé de yeso que iba desde la clavícula a la pelvis”, con la ayuda de “un dispositivo muy chistoso”: un artilugio ideado por su madre que sostenía una tabla donde se colocaban los papeles.

En una de sus primeras obras, Paisaje urbano (circa 1925), es posible distinguir ya algunas de las constantes de la trayectoria pictórica de la artista. La pintura no es un fin en sí misma, si no un medio para explorar la realidad y mostrar una serie de sensaciones. El paisaje, anodino y austero, no es lo importante: según la escritora y biógrafa Araceli Rico, la obra muestra un espacio “estrecho, reducido a dimensiones inconcebibles […], un pequeño teatro donde se pusiera en escena su propia vida”.

 

La exploración de la identidad propia. Autorretratos

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“Autorretrato” (1930). En westwing.es

 

La obligada postración de Frida Kahlo le induce a investigar su propia persona, su cuerpo y su identidad. Un dispositivo de espejos colocado sobre la cama le permite comenzar su famosísima serie de autorretratos, realizados a lo largo de toda su vida. En principio, las obras muestran el retrato austero de una mujer de intensa mirada; con el tiempo, los autorretratos reflejarían también emociones descarnadas, sufrimientos, pasiones y deseos. Estas obras convertirían a Frida Kahlo en un “objeto de deseo” por parte del movimiento surrealista liderado por André Breton. Sin embargo, ella nunca se vio como una pintora surrealista: en sus propias palabras, “el Surrealismo no corresponde a mi arte. Yo no pinto sueños o pesadillas sino mi realidad, mi propia vida”.

 

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“Las dos Fridas” (1939). En inbal.gob.mx

 

A lo largo de su vida, la exploración de la identidad propia fue una constante en la obra de Frida Kahlo. Además de los autorretratos, el tema más habitual en su trayectoria, la pintora reflejó también su ascendencia familiar y a sus amigos, parejas y allegados. En todos ellos se combinan los colores potentes y primarios, característicos de la cultura plástica y estética de México, con la expresión de sus emociones a través de metáforas visuales: collares de espinas, animales, sangre, lágrimas, corsés… Su primer autorretrato se lo dedicó a su pareja, Gómez Arias, quien se distanció de ella tras el accidente. Aunque Frida sufrió intensamente con la ruptura (mientras el joven abogado quitaba importancia a su relación), nunca dejó de mantener contacto con él.

 

Diego Rivera. El amor y el despecho

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“Diego y yo” (1949). En i.pinimig.comm

 

El accidente que destruyó el esqueleto de la pintora nunca fue un obstáculo para su actividad social y cultural. Frida frecuentó desde su juventud los círculos artísticos y políticos de Ciudad de México; a través de la fotógrafa Tina Modotti entra en contacto con el pintor muralista Diego Rivera, que sería el amor de su vida y con quien mantendría una relación caracterizada por la pasión, el desencanto, los celos y las infidelidades. La artista retrató a su pareja en distintas ocasiones y escribió sus sentimientos hacia él en su diario. Frases como “Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de la misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido”, dejan clara la intensidad del amor que Frida sentía por Diego. Un amor poderoso, pero también destructivo.

 

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“Autorretrato con collar de espinas” (1940). En matadornetwork.com

 

En 1929 y a la edad de 22 años, Frida Kahlo se casa con Diego Rivera, que entonces tenía 43. Fue “la boda entre un elefante y una paloma”, en palabras de la artista. Durante los años siguientes ambos residen en La Casa Azul y pasan temporadas en los EEUU. En esta residencia, y más adelante en la actual Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, la pareja mantiene una intensa vida cultural y social caracterizada por su compromiso político con los ideales de izquierdas. De hecho, entre 1937 y 1939 darían asilo a León Trotski y a su esposa, perseguidos por Stalin. La relación de Frida y Diego pasa por innumerables altibajos a causa de las infidelidades del muralista, a las que la artista decide responder con sus propias aventuras. Se divorcian el 1939 para volver a casarse en 1940, esta vez con el compromiso de mantener vidas sexuales abiertas.

 

Últimos años. Una década de actividad, pasión y sufrimiento

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“Sin esperanza” (1945) En es.blastingnews.com

 

Los años 40 fueron para Frida Kahlo una década de intensa actividad artística. Durante mucho tiempo se pensó que su figura había quedado eclipsada en vida por la poderosa presencia de Diego Rivera; si bien la pintora no alcanzó entonces la fama de su esposo, lo cierto es que su obra fue reconocida por artistas como André Bretón, Picasso o Kandinsky, entre otros. En 1938, la Galería Julien Levy de Nueva York organiza su primera exposición individual y empieza a participar en muestras colectivas. Su obra se expone en México, París, Nueva York, Boston y otras capitales norteamericanas. En 1942 entra a formar parte del Seminario de Cultura Mexicana en calidad de miembra fundadora, y en 1943 se incorpora como maestra a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. En 1953, año previo a su fallecimiento, la Galería Lola Álvarez Bravo un exposición individual de su obra en Ciudad de México: será la única que se celebrará en el país en vida de la artista.

 

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“Los ojos de Frida” (1948) En bodegonconteclado.wordpress.com

 

Los problemas físicos y de salud de Frida Kahlo la mantienen postrada durante largas temporadas. La artista sigue su actividad pictórica y crea magníficos retratos, llenos de simbolismo profundidad y personalidad. Es el caso de Los ojos de Frida (1948), obra que refleja dos de las constantes de su pintura: el sufrimiento y la pasión por la tradición mexicana. El dolor y la cercanía de la muerte, que la artista siente cercana, son temas recurrentes en sus lienzos. En 1950 su salud empeora, a causa de una intervención en la columna que le causa importantes problemas; en 1954 la artista intenta suicidarse en dos ocasiones, incapaz de seguir aguantando el dolor. Ese mismo año, Frida Kahlo fallece a los 47 años de edad y es velada en el Palacio de Bellas Artes de la capital por los artistas e intelectuales mexicanos más importantes del momento, en un ataúd cubierto por la bandera comunista.

  

 

Exposiciones

Frida Kahlo (2010)

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El Kunstforum de Viena organizó en el año 2010 una de las mayores exposiciones retrospectivas de la obra de la artista mexicana. En total, la muestra incluyó cerca de ciento cincuenta obras, entre ellas muchos de sus célebres autorretratos.

 

Frida Kahlo. Pinturas y dibujos de la colección de México (2016)

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La conexión de Frida Kahlo con la Unión Soviética se remonta a su juventud. La artista siempre manifestó su compromiso con el comunismo, el trabajo social y los sectores más débiles de la sociedad. En 2016, la actual Rusia organizó una exposición en su honor en el Museo Fabergé de San Petersburgo: fue la primera vez en la que se mostró su obra en el país. La muestra incluyó cerca de 34 piezas, entre pinturas, dibujos y fotografías.

 

Frida Kahlo: "Me pinto a mí misma” (2017)

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“Me pinto a mí misma porque es lo que mejor conozco”. Son las palabras con las que la artista justificaba su obsesión por el autorretrato. La muestra realizada en el Museo Dolores Olmedo de Ciudad de México reunió 26 obras pertenecientes a la colección del propio museo, que volvieron a su ciudad de origen aunque por tiempo limitado (ya que permanecen en constante cesión, formando parte de exposiciones en todo el mundo).

 

Frida Kahlo: Las apariencias engañan (2019)

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El estilo único e inimitable de Frida Kahlo era, sin duda, una parte indisoluble de su propia identidad. Un estilo que la ha convertido en un icono plástico y estético omnipresente en el siglo XXI. La artista se definía en sus pinturas y su persona a través de la enfermedad, el compromiso político y la pertenencia a su cultura. La muestra organizada en el Museo de Brooklin fue la mayor inaugurada en los EEUU en los últimos diez años; además de pinturas, la selección incluía objetos personales, ropas y tesoros íntimos de la pintura, encontrados en el año 2004.

 

Libros

“El diario de Frida Kahlo: un íntimo autorretrato”. Ed. La Vaca Independiente.

La vida y la personalidad de Frida Kahlo, así como su obra, no se pueden comprender en toda su magnitud sin leer su diario. Escrito durante los últimos diez años de su vida y encerrado bajo llave durante cerca de 50 años, es un testimonio crudo de los sentimientos privados de la pintora. Ilustrado por la artista con fantásticas acuarelas e impregnado de la pasión desenfrenada y destructiva que sentía por Diego Rivera, el diario está prologado por el escritor Carlos Fuentes y va acompañado de un ensayo de Sarah M. Lowe. 170 páginas de arte, emoción e intimidad.

 

“Frida Kahlo: detrás del espejo”. Gerry Souter. Ed. Numen.

Frida Kahlo se utilizó a sí misma como modelo de excepción para decenas de autorretratos. Precisamente son estas obras las que esconden y destilan la esencia de su vida, su historia y sus sentimientos. Son, sin duda, el mejor testimonio autobiográfico que podemos tener de la artista. La biografía redactada por Gerry Souter emplea estas obras y otros lienzos de la pintora mexicana para articular su historia. El escritor escribió posteriormente un segundo tomo, dedicado al pintor Diego Rivera.

 

“Frida Kahlo: fantasía de un cuerpo herido”. Araceli Rico. Ed. Plaza y Valdéss

La escritora Araceli Rico fue una de las que primero supieron ver la enorme importancia de la obra de Frida Kahlo en el arte mundial. Laas páginas de este libro desvelan palabra por palabra la tensión interna que siempre vivió la artista, la simbiosis que experimentó entre arte y vida; cuerpo y pintura. Un libro esencial para conocer a la persona y a la pintora, ambas atrapadas en un mismo cuerpo, amado y torturado.

 

 

 

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